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Archive for 30 julio 2007

Por El Miope Mayor

Luis Ponce, regente de La tribu de los cafres, nos ha invitado a no hacernos un ocho, escribir ocho cosas sobre nosotros y extender la red del Me-Me o Yo-Yo a ocho blogueros más. Aunque en principio nos disgustan los mensajes en cadena, hemos decidido colaborar en éste, esencialmente por una razón estética. Aunque la miopía no nos permite prever gran cosa, es de esperar que este encadenamiento de yoyos termine convertido en un Yo-Yo gigante. Igual que el pinche de Claes Oldenburg en Phillie. Un monumento kitsch que sustituya el Tótem del cuartel de Ballajá.

Ahí va, pues, nuestro ocho:

1. Francisco Font Acevedo es la marca registrada de un individuo que se hace llamar Pancho.

2. Pancho es el apodo de un tipo que escribe de vez en cuando en Legión Miope. Tiene un hijo que es un superhéroe: Super F. Su arma secreta es el verbo incansable. Habla mucho. Demasiado. Y marea. Pancho tiene, además, una hija que también tiene poderes especiales y se hace llamar Super H o Super Habichuela. Su misión: servir arroz con habichuelas a los que tienen hambre. Pancho ha compuesto una canción tema para Super F y otra para Super H. Pancho no sabe tocar ningún instrumento. Su gemelo fraterno, Francófago, tampoco.
3. Francófago es un tipo más bien irascible que odia las corbatas y lo que éstas amarran. No es gordófobo como creen algunos. Tiene dos hermanas que adora, ambas robustas sirenas, inmensas en tamaño y en amor. No padece de úlceras, aunque de vez en cuando escupe bilis. Escribe cuando le da la gana y tiene una saludable vocación para el fracaso. Cuando sonríe es un espíritu burlón, justo lo contrario de su némesis, Font-er.
4. Font-er es un espíritu flemático, un astrólogo wanabí. Le gusta llamar la atención en su trabajo mediante la lectura en voz alta de los horóscopos de Rukmini y Walter Mercado. Es en el fondo un aficionado a la magia simpática: cree que la repetición de un conjuro o mantra tarde o temprano surte efecto en la realidad material. Es un iluso, por supuesto. Por más que vista una capa y lea a diario los horóscopos en la oficina, astrólogo no será. A lo sumo, puede que se pula como locutor. Ocupación a la cual aspiró en el pasado F.F.A.
5. F.F.A. fueron las siglas de un tipo económicamente desesperado que buscaba empleo en una radioemisora y obtuvo una chiripa como comentarista de libros de Radio Universidad. Su voz, sin educar, no era la mejor para grabar cápsulas de 3 minutos. La paga era poca, pero al menos pudo leer varios libros sin gastar lo que no tenía. Eso fue antes. Ahora es un tipo que escribe sobre los libros de otros cuando puede y quiere. Sigue, eso sí, buscando una buena oportunidad económica para sacar los pies del hoyo. No se engañen por las apariencias: F.F.A. no es Francisco Font Acevedo.
6. Para más información sobre este último: véase #1.
7. #1 es El Miope Mayor, regente de este blog, sátrapa en el reino de sus cuatro ojos y neurasténico como todo buen virgoniano. Reclama ser y no ser también #2, #3, #4 y #5. Y, por si las moscas, #8 también.
8. El resto de los espejuelados por aparecer en la Legión.
Para que sigan yoyeando o desyoyen la cadena, le enviamos este Yo-Yo agrandado a los siguientes: Otoh, Rodrigo, Ingrid, Manuel, Max, Ubu, Ana y la Babel del Mangle.

Para los que acepten, a continuación las reglas:

1. Cada jugador dice 8 cosas sobre sí mismo.
2. Las personas que han sido seleccionadas por el jugador tienen que escribir en su blog 8 cosas sobre ellas y escribir las reglas.

3. Al final de tu escrito tienes que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
4. No te olvides de dejarles un comentario – que han sido seleccionadas para este juego – y leer su blog.
Buen provecho.
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Por Font-er

Buenas noches.

He decidido pasar por alto la recomendación de mi médico de que me retire unos días del honguicidio de la Oficina de la Conspiradora y me entregue a la contemplación de la bóveda celeste. Razones me sobran para hacerle caso al galeno: mi salud está quebrantada, las pastillas Vicks apenas logran controlar mis ataques de tos y no puedo invocar los astros sin que se me quiebre la voz como a un preadolescente. Convocar el horóscopo foral en estas circunstancias es indigno. Pero donde la voz cesa, la mano escribe, y heme aquí, a petición del Clan de los Conspiradores, para consignar que a pesar de los infortunios que nos asedian seguimos en pie.
Debido al quincuncio que cayera sobre mi voz, por primera vez no pude conducir la lectura del horóscopo foral en la Oficina. No fui el único conspirador afectado. Valentiña, que es cantante part-time, perdió la voz también. Tamaña desgracia no se había visto antes. No se trata de una mera coincidencia, como explicarán los de corazón simple. Tampoco se debe a falta de un buen té de peinilla, como apuntarán enseguida los de mente cochina. Ya quisiera yo que las explicaciones y soluciones fueran así, simples y claras. Pero no.
En verdad que misteriosos son los caminos astrológicos. Quien no lo crea, pregúntele a Walt-er, septuagenario que vive carcomido por el hongo vaginal de la del Totto en Brasil. O pregúntele a Anita Cassandra, asesinada por un grupo de fanáticos de Harry Potter en Borders de Plaza Las Américas, según una noticia publicada por El Ñame. O pregúntenos a nosotros, los conspiradores, que no pudimos llevar a cabo el horóscopo foral y, sin proponérnoslo, tuvimos un intercambio astrológico vía Outlook. Aunque este intercambio no fue ni puede ser propiamente un facsímile razonable del horóscopo foral, dejaré a ustedes, fieles lectores de estos fontóscopos, que comprueben los efectos del trastrueque de los astros en tres de sus fieles seguidores: Babia (leona), Valentiña (escorpiona) y yo (virgoniano). Las demás (Amapola, Chancletana y Aguzette) siguen de vacaciones.
Sin más, procedan a leer

De rugidos, aguijones y capas caídas

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:38 p.m. / To: Babia; Valentiña / Subject: Font-er en el retiro temporero

Excusadme, devotas del Clan de los Conspiradores, pero Font-er no puede leeros hoy. Sus cuerdas vocales no están suficientemente aceitadas para tan magna labor. Sería indigno, una falta de respeto mayúsculo a Rukmini y minúsculo a Walt-er. Entrenado en la escuela walteriana de locución horoscópica, no puedo haceros sufrir mi penosa voz de tecato amanecido. Ni modo, que un quincuncio se ha apoderado de mi garganta. Esperemos que sea sólo hasta mañana.

Con la capa caída,

Font-er

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:50 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero
¿Han osado los astros quincunciar tu voz, también la de nuestra escorpiona colega? Incienso, velas, pentágonos, eclipses, eso no se puede permitir!!!!!!!


From
: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:52 p.m. / To: Babia / Cc: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Oh vil destino!! Canta, oh diosa, mi cólera! Cólera funesta que ha causado infinitos males traqueales a dos de tus hijos!!! Dejas, sabia Ruk, huérfana de ideas a tu leonina hija!!!!

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:54 p.m. / To: Valentiña; Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rugiré hasta espantar la oscura tiniebla que interpuso algún astro, mañana volveremos a la normalidad.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:55 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero
Entiendo vuestra cólera, Valentiña, viniendo del exquisito coctel del horóscopo debe ser hiel pura. Oh, dónde están las lentejuelas cuando más las necesitamos?


From
: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:57 p.m. / To: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

En Brasil, dando un inmundo beso a quien tiene su ingenio hechizado, a tal punto, que hizo enmudecer nuestras gargantas! Cosa temporera, plegue a Ruk.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:57 p.m. / To: ValentiñaCc: Babia / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

La Oficina tiembla, se conmueven los cimientos de la Conspiración, no vean ni se enteren los astros cuando una leona desamparada ruge!!!

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:01 p.m. / To: Valentiña; Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

No podemos permitirlo, conspiraremos, esas lentejuelas tienen que volver a brillar, que la voz virgoniana y escorpiona trine a través de todas las casas astrales, y explote el espejo de los maleficios!!!!!!!!
Mañana traeré el incienso y el tarot…

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:02 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rugiré, no más!!! Cuando la luna entre en Leo llegarán los refuerzos, o al menos llegarán libranas y el refuerzo escorpional.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:03 p.m. / To: Babia / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Devuelto el Clan completo, ningún quincuncio podrá contra nuestras gargantas.

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:04 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Unidos todos, el fuego mandará el quincuncio a las pailas del infierno.

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:05 p.m. / To: Font-er / Subject: FW: Font-er en el retiro temporero

Oh, Magnífico amigo! Qué sublime y mágico lazo nos une para crear semejante frente de lucha!!! Revestiré mi espíritu para dignificar nuestra mágica reunión mañana, mis queridos co-conspiradores, y la Vía Láctea será sólo neblina ante nuestro poder!!!

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:06 p.m. / To: Font-er; Babia / Subject: FW: Font-er en el retiro temporero

No puedo esperar!!! Hagamos algo!!! Hagamos como el toro que no muge, embistamos!!!

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:08 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Ay pobre del que en tu camino se atraviese, escorpiona, el ponzoñoso aguijón sentirá.

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rrruuu, pitch!

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Que lo sufra quien lo merezca.

(Dos días después, con un tufo a Vicks Vaporub pero con la capa amarradita al cuello…)

From: Font-er / Sent: Viernes, 20 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Babia; Valentiña / Subject: Convocatoria

Sí, excelsas conspiradoras del Clan, hoy habrá horóscopo foral. No debe ser pospuesto por nada. La compañera escorpiona está haciendo gárgaras y yo me he chupado casi una caja de pastillas Vicks para controlar la tos. No cabe duda que Walt-er y la del Totto siguen en tráfico carnal. Ya no hay que estar allí con ellos para saber: el recién avivado hongo en nuestra Oficina es comentario elocuente sobre el mal que carcome la vitalidad de Walt-er. Zafia e ignorante la carioca es. Y pensar que todo podría resolverse con un poco de Vagisil.

A las 3:15 p.m., pues.
Seamos puntuales.
Font-er


A las 3:15 p.m., nuestra jefa –la del humor astringente—nos pasó por el lado y comentó, no sé si con cinismo, que ya estaba echando de menos nuestras lecturas de horóscopo. No le contestamos nada, pero en cuanto estuvimos solos de nuevo, Valentiña declaró: “No hay bacteria alojada en garganta alguna que nos prive de este momento mágico”. A lo cual Babia añadió, en poética anáfora, el siguiente conjuro: “Fuera Quincuncios! / Fuera Hongos! / Fuera la del Totto!”.

No dudo que a la jefa, resguardada en su escritorio, le chillaran los oídos.

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Por El Miope Mayor

Por medio del compañero Otoh Botoh, regente del blog El pozo sin fondo, nos enteramos que Legión Miope había sido secuestrado del mundo virtual. Corroboramos que era cierto. Según Otoh, el responsable del sabotaje pudo haber sido uno de los gordos que Francófago retrató en la playa. Tal vez, aunque me inclino a pensar que fue un cretino envidioso con ganas de sacarnos el monstruo. Quienquiera que haya sido y cualquiera que haya sido su intención, heme aquí, vivito y coleando, plantando bandera. Y al que no le guste que se muerda un ojo.

Al que no haya leído el motivo del sabotaje, échele un ojo a Transfat Land y juzgue según su propia miopía.

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Transfat Land

Por Francófago

Antes, mucho antes de convertirse en Transfat Land, las playas de Puerto Rico eran espacios desolados y, en lenguaje turístico, paraísos edénicos. Al menos así lo percibían los pocos turistas gringos que, a principios del siglo XX, llegaban a Porto Rico y descubrían que tenían para ellos solos las playas del Condado. Ir a la playa no era costumbre católica y cuando los susodichos turistas, rojos como camarones, comenzaron a bañarse a orillas del mar, se les tildó de degenerados. ¡Cómo era posible que un hombre –peor aún, una mujer—se exhibiera en paños menores sobre la arena de la playa y, luego, como un chillo colorao, se bañara en el agua salada! Era perverso, una afrenta moral contra las costumbres de la época. A nadie debe extrañar que los boricuas poco a poco hicieran suya esta forma de ocio: fue parte de las bondades de la americanización. Lo que sorprende es que, después de cien años de aquella primera invasión de camarones gringos, estemos experimentando una segunda invasión playera, esta vez de manatíes –o como dirían los cronistas españoles del siglo XVI—de sirenas boricuas.
Corroborarlo es fácil. Basta con que haya un día feriado nacional o federal para que medio país aterrice de nalgas en la playa. Una vez en el balneario de su preferencia, el observador atento hallará carne de gimnasio dispersa en un puñado de slips masculinos y bikinis a reventar, pero en su conjunto los fit freaks constituyen una especie en peligro de extinción, un atavismo que nos recuerda una estética ya superada. En cambio, cualquier observador, por más distraído que sea, notará la proliferación de sirenas que lenta y mórbidamente van transformando nuestras playas en Transfat Land.
Así lo constaté el 4 de julio, día de la independencia de Estados Unidos, cuando fui a la playa del Escambrón junto a mi familia. Me ahorro la aburrida descripción de las costumbres playeras y la denuncia ambientalista: para eso lea una crónica de Rodríguez Juliá o un comment dominical de la Montero. En realidad, de todo el barroquismo consumista que presencié sólo me interesó lo que más llenaba la vista: las sirenas. Cámara en mano me dispuse a documentar el fenómeno. A continuación comparto con ustedes algunos de mis hallazgos.

Es cierto que a distancia es poco lo que podemos apreciar de la sirena de la foto. Podría fácilmente ser confundida con una dama “llenita” o “gordita” en el lenguaje eufemístico del que tanto afectamos los boricuas. Un acercamiento mayor como en la foto siguiente

nos da mayor perspectiva. El desplazamiento físico, la tijera de sus piernas, la acumulación de transfat allí y el gracioso arrastre de sus pies nos lo confirma: es una sirena. Mediana y algo tímida, eso sí, la sirena de la foto todavía no es dueña de sus encantos y se muestra con bastante pudor. En una escala de 0 a 10, su autoestima está en 6. Podría decirse que estamos ante la típica sirena melancólica, en plena transición hacia la estética BIG pero todavía añorando –tontamente—su antiguo cuerpo de mujer flaca.

Esta sirena fue el acabóse del 4 de julio. Disculpen la falta de foco: no pude controlar la emoción de tenerla tan cerca. Se trata de la Sirena in your face, la Super Sirena, la que dice Soy sirena y qué pajó? Esta digna embajadora de Transfat Land lo mismo puede modelar en la pasarela arenosa que hacer pareja en un combate de lucha libre:

La autoestima de esta diva playera rompe nuestra escala: es un 10 agrandado. En ella no existen tontas añoranzas por el waif look de los 90 ni por el fat no more de Richard Simmons. La Super Sirena no tiene empachos en gozársela entera:

La foto no revela mucho, pero lo que siguió poco después de ese momento mereció eternizarse en un videoclip. La Super Sirena bailando reggueatón.
No debe pensarse que la invasión de sirenas en nuestras playas es un fenómeno exclusivamente femenino. Nada que ver. Hay sirenos (perdonen el neologismo estrafalario) como puede apreciarse en la foto siguiente:

Aparte de la ternura que podemos apreciar en la escena –nada raro en la especie–, el sireno de la foto pertenece a la categoría de los tristes. En nada compara con la Super Sirena, ni siquiera con la sirena melancólica. El sireno de la foto siente vergüenza de su panza y la esconde. Vive en perpetua depresión porque está desconectado visualmente de su sexo; si no es con la ayuda de un espejo, el sireno sólo puede orinar de oído. Su autoestima es bajo cero. Le consuela, sin embargo, sentirse rodeado de otras sirenas, por lo que se reproduce con cierta facilidad y tiende a ser gregario:

Como último ejemplo de esta especie les presento la Sirena Next Generation o simplemente NG. Se trata de una sirena adolescente, deslenguada, exhibicionista y, como toda sirena que se precie como tal, dietéticamente incorrecta. Está plenamente consciente de sus encantos y no tiene tapujos en reclamar su superioridad estética. Otro detalle que la destaca: su ánimo de seducción es tan fuerte como su apetito. Fíjense en la coquetería con que exhibe sus rollitos de transfat:

He aquí cuando mi documental fotográfico toma visos de fotonovela. Sucede que Bluekini –la del bikini azul—, carcomida por la envidia, decide retar a NG. Error: estamos en Transfat Land, paraíso de sirenas, nena, aquí los huesos son para los perros. Lo digo yo, no NG que es una sirena de armas tomar y no pierde el tiempo en decir ñoñerías. Por esto, sin encomendarse a nadie, se dispuso a caerle arriba a la temeraria Bluekini:

Si no es por la oportuna intervención del papi chulo de ambas, seguramente Bluekini hubiera terminado enterrada en la arena:

El final, si no fue feliz, al menos fue pacífico y bien sincronizado:

Bluekini, sensata, acepta que sobra en la playa y se marcha de buen ánimo, al tiempo que NG hace su entrada triunfal en el agua.
Pulseos de poder como el que se desató entre Bluekini y NG son cada vez más frecuentes y siempre terminan de la misma forma: con el desalojo de huesos y el asentamiento de más transfat. Hay quienes afirman que el impacto de estos careos sobre el paisaje playero ya es irreversible. Yo lo creo así. Que sirva este fotodocumental como un humilde testimonio de ello. Y que conste: el 4 de julio la playa del Escambrón se convirtió en Transfat Land.

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Por Font-er

Buenas noches.

Gracias a todos los que respondieron a mi llamado y desinteresadamente nos ofrecieron soluciones viables para espantar de una buena vez a los satélites indeseados de la Oficina de la Conspiradora. Subrayo la palabra desinteresadamente, pues como se sabe, yerba mala nunca muere, y Seresacolores, a quien me referiré de ahora en adelante como La Saico, ha seguido escribiéndonos interesadamente sin cesar. Dos veces lo hizo en la sección de comentarios del fontóscopo de la semana pasada y cinco veces más a la dirección de fonterfonter@gmail.com. Baste decir que La Saico no cesa en su empeño de obtener un empleo en nuestra Oficina para, entre otras cosas, aplicar presuntas técnicas de “restraining” que no se aplica a sí misma. Si todavía existen dudas sobre sus tendencias violentas, invito a los fieles lectores a que lean los comentarios y lleguen a sus propias conclusiones.

De todas formas, según Babia –fuente fidedigna—los satélites indeseados que habían estado afectando nuestra Oficina parecen estar bajo control. Chancletana, como era de esperarse de su mano dura, impuso la mordaza a Kikirikí, situación que si bien ha librado a los conspiradores de su irritante cháchara, ha hecho que el susodicho trabaje menos. Que conste que Kikirikí nunca ha sido muy hacendoso que digamos, pero ahora, con la lengua amarrada, es peor: apenas entra en la Oficina, enseguida, como si tuviera hormigas en ese lugar, trata de irse sin recoger siquiera las bolsas de basura. Si no es porque Aguzette o Chancletana están encima de él, no haría otra cosa que tomarse un cono de agua y desaparecer del lugar. Sobre Besolisto, la poeta part-time nos indica que no ha habido rastros. No ocurre lo mismo con Bola de Fuego, que aun sin entrar en la Oficina, sigue infectando el ambiente con su perfume. Pero incluso esta molestia es pequeña comparada con el quincuncio ambiental que estuvimos viviendo hasta hace poco.

Como se deduce de la relación de Babia, estoy en mi segunda y última semana de retiro astral, tiempo que he aprovechado para meditar sobre mi vocación de lector horoscópico. Debo confesar que en ocasiones –como quedó plasmado en el fontóscopo de la semana pasada– mi fe ha flaqueado. En momentos de tribulación no he confiado en que los astros despejen los quincuncios y nos ofrezcan un sextil o semisextil que renueve nuestras esperanzas. Como lección a mi torpeza espiritual, los astros, en su infinita bondad, recién han bendecido nuestra Oficina. No sólo ha amainado el asedio de los satélites indeseados, sino que, según nos informa la poeta part-time, la compañera Aguzette ha vivido la buena fortuna de que su esposo se esté recuperando satisfactoriamente de una cirugía mayor. ¡Enhorabuena a ambos!

Ahora sí, como homenaje a la mentada escorpiona, proceda a leer

Pastorino, el consuelo de los vapuleados

Hoy el horóscopo de Ruk predice a los virgonianos lo siguiente: Responde cartas y llamadas pendientes, no seas vago ni desconsiderado. Una situación personal que te tiene medio loco empezará a desenredarse pronto. Ignora a los chismosos o intrigantes que tanto te envidian. Por su parte, el horóscopo de Walt-er nos indica: Tu área de trabajo se convierte en un campo de retos y luchas. Evita todo tipo de confrontación ya que te encuentras sensible. Es tiempo de hacer ajustes ya que nuevos e inesperados gastos afectaran tus finanzas. Como se ve, en ambos horóscopos los virgonianos –seres bajunos y rastreros, salvo las necesarias y consabidas excepciones maternales que confirman la regla maldita—no salimos muy bien parados. Adversidades y más adversidades tenemos que enfrentar en el nivel personal, profesional y económico. Sirva esto para contradecir a tantos detractores casquivanos que afirman que el horóscopo es refugio de esperanza para pusilánimes. Quienes piensan así confunden al astrólogo con una vieja pintarrajeada con los dedos llenos de anillos; peor aún, confunden la ciencia astrológica con un juego de briscas. Mentecatos son.

De cierto os digo, que así como la buena fortuna puede colmaros un día, al siguiente os puede abandonar. Completamente. Como me ocurre a mí hoy, que ni Ruk ni Walt-er me pronostican nada favorable. En días así, es preciso ir más allá del zodíaco y solicitar el consuelo de Pastorino.

Por mucho tiempo, el Clan de los Conspiradores se sometió al arbitrio único de los horóscopos de Ruk y Walt-er. Aunque muchas veces éstos no coincidían, lo cual significaba un buen balance de gracia y desgracia para todos, nos dimos cuenta que en ocasiones sí. Esto era formidable si los astros traían aspectaciones favorables para el signo de uno; de lo contrario, ese día uno era el ser más infeliz del planeta. Aguzette, experta en explicaciones, nos venía diciendo que a veces los horóscopos de Ruk y Walt-er nada tenían que ver con ella, no porque le predijeran cosas desafortunadas, sino, por el contrario, porque le predecían maravillas. Ante esta aparente falta de sincronía planetaria, un buen día Aguzette presentó ante el Clan una práctica alternativa, pero complementaria al horóscopo foral: la lectura de consejos espirituales de Pastorino. Éste es el autor de un pequeño libro de consejos motivacionales que, a manera de un viejo calendario de hojas, obsequia a diario un pensamiento positivo para los espíritus atribulados por la mala suerte. La propuesta de Aguzette fue que, además de los consabidos horóscopos, a diario se leyera un pastorino –es decir, un pasaje del libro de Pastorino—a cada conspirador. Así lo convino unánimemente el Clan. Y para hacer honor a quien honor merece, designamos a Aguzette, alias Aguzini, como la encargada del pastorinazgo diario.

Desde entonces todos los conspiradores, pese a las adversidades que nunca faltan en la Oficina, viven con la secreta confianza de que aun en el peor día, ése en que la palabra sabia de Ruk y la menos sabia de Walt-er nos vapulean la vida, la palabra de Pastorino, a Aguzini gracias, nos consolará. Una pena que hoy que me siento tan sensible –como predijo Walt-er—me encuentre tan lejos de la Oficina. Sin duda la palabra de Pastorino me habría consolado.

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Por F.F.A.

Si anda en busca de nueva ficción interesante, Ediciones Callejón acaba de lanzar al mercado la primera novela de José E. Santos, Los viajes de Blanco White. Para los que insisten en categorías restrictivas dirán que el libro en realidad son dos: que el primero, titulado Los viajes de Blanco White, consta de once cuentos y un prólogo, en tanto que el segundo es una novela corta antecedida por un prefacio y un prólogo del editor. La diagramación del libro mismo apunta hacia esa apreciación, pues en la página 79 se inserta una portada con el título El regreso de Blanco White. Esto, sin embargo, constituye más bien un trompe-l’œil, pues entre ambos “libros” existe una continuidad argumental que los enlaza; y si bien se exploran varios registros estilísticos y varios géneros literarios, todos se suman en la naturaleza experimental y laxa del género de la novela. Estas deliberadas ambigüedades, reforzadas por la diagramación del libro, constituyen una de los aspectos más interesantes de la propuesta literaria de Santos.

En el prólogo que antecede a la primera parte, Santos explica el origen de Blanco White como una apropiación del nombre del escritor sevillano José María Blanco White, figura literaria que le sirve para sintonizar con aspectos de la vida nocturna, y que en el personaje fictivo adopta cualidades de la llamada subcultura gótica: gusto por las vestimentas extravagantes, preferiblemente oscuras, por el maquillaje negro, por la música electrónica, por selectos clubes nocturnos, por el culto a la noche y por una actitud existencialista que se deslinda entre el tedio vital y una arrogancia que llamaremos vampirista: “La eternidad es un castigo (pregúntenle a Dios y al Diablo), y los seres nocturnos nunca morimos” (p. 20). Entre el Blanco White “real” de principios del siglo XIX y su sucedáneo fictivo, de principios del siglo XXI, se establecen otras correspondencias. Ambos son literatos, ambos sobrellevan una existencia nómada, y ambos se convierten en militares por defender la soberanía de su país.

Además del entrejuego con los géneros literarios, en la novela se destaca el gusto de Santos por difuminar las fronteras entre la ficción y la metaficción. Esto se aprecia apenas trasponemos el prólogo de la primera parte. El primer cuento, El iluso, toma la forma de un estudio preliminar de la fragmentaria obra literaria de Blanco White. El lector queda atrapado en la metaficción al descubrirse en medio del “cuento perdido… del que da cuenta su correspondencia, El iluso”, que es el que lee en ese momento. De factura más tradicional es el resto de los cuentos de esa primera parte, que cuentan de forma fragmentaria y en zigzags temporales, algunas experiencias inconexas de Blanco White desde su época de estudiante, pasando por su tiempo de maestro escolar, hasta su inmersión en el mundo gótico junto a su compañera Stigma, una femme fatale vestida de negro. La descripción minuciosa del proceso de acicalamiento gótico que leemos en el segundo cuento, Autobiografía, culmina en el último cuento, Carta desde España, donde el protagonista manifiesta su intención de quedarse exiliado en el país europeo y no volver jamás a Puerto Rico. Blanco White invita al destinatario de dicha carta, su amigo Waldo Ortiz, a que vaya a visitarlo y descubra un “mágico mundo de posibilidades” (p.77), en esencia, la subcultura de los clubes góticos con su promesa de desenfreno sexual y narcótico.

Si la primera parte, Los viajes de Blanco White, culmina, en síntesis, con el exilio del protagonista, la segunda parte trata sobre el retorno de Blanco White a Puerto Rico en 2024, según nos anticipa el prólogo del editor, el imaginario Julio Cancel Martínez. La situación ha cambiado dramáticamente: Puerto Rico, abandonado a su suerte por Estados Unidos, vive bajo la dictadura del Presidente Duquésnico, de la derecha política, al tiempo que sufre el embate de su segunda guerra civil. A instancias de Stigma, su antigua compañera que ha vuelto a Puerto Rico y se ha convertido en una revolucionaria, Blanco White decide volver a la isla a luchar contra el régimen. Blanco White no es el mismo: ya ha pasado de cincuenta años, con el cuerpo medrado por su vida como gótico, “propenso a la saturnalia y al paraíso farmacéutico”(p.88). De esta vida sólo le queda un sombrero de tres picos y un tatuaje de Ra en el ojo. Poco le queda también de su antigua vocación literaria que, a la manera de José Martí, cambia por las armas.

Esta segunda parte –en clave de novela corta—está construida mediante retazos de documentos recuperados: fragmentos de una bitácora escrita por Blanco White, cartas de Stigma y de Waldo Ortiz, y unas “narraciones en tercera persona cuyo autor no se ha podido identificar con certeza” (p.83). Sin seguir un estricto orden cronológico, el relato sostiene bien el interés del lector, si bien en ocasiones la repetición de algunos giros sintácticos le quita verosimilitud al hecho de que los documentos que leemos sean de varios “autores”. La novela, ritualmente, concluye con el triunfo de la izquierda y la implantación de una dictadura de facto en la que los partidos políticos son abolidos. Para Blanco White representa una vindicación agridulce, pues si bien se convierte en héroe nacional, siente desasosiego ante la (in)gobernabilidad del país por la lucha de poder que nace en el seno de los vencedores. De ahí que al final, desencantado, se exilie de nuevo al mundo de los clubes góticos de España.

A pesar de sus méritos artísticos, esta segunda parte de Los viajes de Blanco White admite una crítica ideológica. El hecho de que el protagonista Blanco White, un gótico –cuya ideología es individualista y de corte apolítico–, se convierta en revolucionario no sólo es un giro abrupto e inverosímil, sino que al nivel del discurso parece el pago de una deuda de Santos con la literatura de los 70 y su proyecto –paródico o no—de la construcción de la nación puertorriqueña. No es raro que uno de los hermanos en armas de Blanco White sea Edgardo Rodríguez Juliá, identificado como “el mentor, el escritor que cimentó su memoria y su infamia con La noche del niño Avilés” (p. 119). Cónsono con el pago de este tax setentista, no es de extrañar que el déspota que rige el país al momento de la segunda guerra civil se llame Presidente Duquésnico y el ideólogo del régimen Carolus Pavonis, nombres en clave de conocidos teóricos postmodernistas que han desdeñado abiertamente el imaginario nacionalista.

En este sentido, más que como una parodia, como han leído otros críticos literarios, leo Los viajes de Blanco White como un texto híbrido en el cual confluye la actualidad literaria y un penoso nacionalismo trasnochado. Es una novela de estética postmoderna pero que recupera, mediante la presentanción de una épica nacionalista, un imaginario primordialmente moderno. Así lo admite sin empacho Santos en el prefacio de la segunda parte, al equiparar “la definición política [soberana] de mi única patria” al “día más feliz de mi vida, de la vida de cualquier hombre moderno que no se avergüenza de serlo” (p. 82). Que la acción novelesca transcurra en el 2024 hace que este futuro ficcional se lea como un bumerang lanzado desde el 2007, que en su retorno nos retrotrae a principios de los años 80.

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Por Font-er

Buenas noches.

Remito a mis fieles lectores a la sección de comentarios del segundo fontóscopo, donde un(a) miope expresa su deseo de formar “parte del personal de los con[s]piradores”. No es la primera vez que la personita que firma como Seresacolores nos lo expresa por escrito. Contrario al lector de clóset al que hacíamos referencia en Cuando los astros dejan de brillar, el ser colorido no teme gritar al mundo su deseo, aunque de paso revele un fanatismo feroz capaz de cualquier cosa con tal de satisfacer su capricho. No nos engaña: es un ser peligroso aunque se pinte de arco iris y recicle consignas de hippie. Sirva el ejemplo como embocadura de este cuarto fontóscopo, que probará que la amenaza de quincuncio (de infortunio) sobre el Clan de los Conspiradores no sólo nos viene de los astros o del humor astringente de nuestra jefa, sino también de ciertos satélites que orbitan alrededor de nuestra Oficina.

Sin más dilaciones, proceda a leer

De cómo espantar un satélite indeseado

Como ya he reiterado en varios fontóscopos, soy el único varón entre los conspiradores; de hecho, el único hombre en toda la Oficina. No me quejo: estar entre mujeres es el mejor amuleto contra la adversidad; así lo experimenté en mi familia nuclear (entre dos hermanas y mi madre) y así lo experimento ahora en mi trabajo. Esta buena fortuna, sin embargo, no siempre se hace extensiva a las mujeres que me rodean. Es de esperar que, igual que los planetas atraen satélites, tantas mujeres trabajando en la Oficina atraigan a muchos admiradores, algunos de los cuales, lógicamente, son indeseados. De estos últimos se destacan tres: Besolisto, Kikirikí y Bola de Fuego.

Besolisto, como su apodo indica, se caracteriza por besar a toda mujer que se le cruza enfrente. Es un mantenedor de área que todas las mañanas hace de periscopio cerca de la entrada al edificio; saluda a todos, pero a las mujeres desprevenidas les estampa un beso en la mejilla. Su excesiva simpatía pasa por deficiencia mental, impresión que su discurso, rico en gruñidos incomprensibles, parece apoyar. A nadie sorprende que sea un veterano de varias décadas en el gobierno; lo que no deja de sorprender es que se haya reproducido y sea abuelo. Aunque se sabe que Besolisto no discrimina en sus gustos femeninos, no cabe duda que Valentiña y Aguzette reinan en su corazón. El hecho de que su fijación sea con las escorpionas de la Oficina, definidas por Ruk como “cocteles eróticos”, me hace sospechar que el hombre no es tan bobo como parece. De todas formas, para las mentadas conspiradoras es motivo de alarma tener a Besolisto cerca. Apenas éste las ve, no puede disimular el furor hormonal que le carcome por dentro y busca la manera de acercárseles más. Ellas lo tratan con ensayado desdén, en especial Valentiña, que en más de una ocasión ha estado a punto de caerle a puños. Si no lo ha hecho, es por obra y gracia de los astros. Pero la posibilidad de que la sangre llegue al río persiste, por lo que tanto Valentiña como Aguzette tratan de mantenerse a distancia de Besolisto, su satélite indeseado.

Problemas mayores provocan Kikirikí y Bola de Fuego, ambos aficionados a las atenciones de Amapola, la recepcionista de la Oficina.

Kikirikí es un hombre pusilánime e hipocondríaco, en sus treinta y pico, que además de recoger la basura de nuestros escritorios, cuenta sobre sus infortunios físicos a todo aquel que se digne escuchar. La lata sobre sus enfermedades hace pensar que aunque su cuerpo luzca joven, Kikirikí tiene alma de anciano. A todos los conspiradores nos sorprende que esté casado y nos compadecemos por su esposa, a quien consideramos una santa. A los astros gracias, el gallito manilo no se ha reproducido todavía. Puesto que es imposible no verlo todos los días, lo tratamos con cortesía pero con frialdad. Todos, menos Amapola, quien nunca ha sabido sacárselo de encima y a diario le escucha la cháchara de sus catástrofes corporales.

Mayor es el impacto, sobre todo olfativo, que nos deja Bola de Fuego. Es el encargado de reparar los acondicionadores de aire de la institución. Su apodo viene por su panza y por el olor incendiario de su perfume. Lugar al que llegue Bola de Fuego, es lugar que queda impregnado por la agridulce química de su perfume corporal. No es broma: el olor puede durar horas. Sus visitas ocasionales a nuestra Oficina siempre se han justificado técnicamente, aunque es claro para todos que se siente atraído a Amapola y sus gracias traseras. Por esta razón, no nos parece casualidad que cada cierto tiempo el acondicionador de aire al lado del cubículo de Amapola se dañe y ésta tenga que llamar a Fireball para que resuelva. No es necesario que la inquieta librana anuncie la llegada del técnico, su olor nos lo anticipa al menos veinte pies antes.

A Amapola, claro, van nuestros respetos por la destreza con que ha sobrellevado el bombardeo verbal de Kikirikí y la agresión olfativa de Bola de Fuego. Por desgracia, sin ella en la Oficina en estos momentos (pues está de vacaciones), el resto de los conspiradores no sabemos cómo enfrentar ambos satélites y tememos el advenimiento de un quincuncio de grandes proporciones. A continuación reproduzco un intercambio por Outlook en que se trata el tema:

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:33 a.m./To: Babia/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Dos criaturas perdidas tratando de consolarse por la ausencia de Amapola: Kikirikí y Fire Ball. Se busca un alma caritativa. ¿Quién será?

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:39 a.m./To: Font-er/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Pues yo fui total y felizmente descartada por Kikirikí!!! Ni atisbos de Bola de Fuego
Ellos sabrán ser fieles a Amapola y esperarla a fuego desde este caluroso verano

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:45 a.m./To: Babia/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Parece ser así, compañera Babia. Pienso que Kikirikí podrá aguantarse por sus costumbres de topo. Pero Fire Ball me preocupa. Tal vez la ausencia de A le haga bañarse más en su costoso perfume, con lo cual provoque una reacción química de consecuencias insospechadas en el sistema de los acondicionadores de aire. Y, como se sabe, ya tenemos bastante hongo en la oficina.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:46 a.m./To: Font-er/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Pues necesitaremos escafandra

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:49 a.m./To: Babia/Cc: Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Le remito su sugerencia a Chancletana. Me parece excelente. Habrá que formar, eso sí, una comitiva para solicitar la intervención de la jefa.

From: Chancletana/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:52 a.m./To: Font-er; Babia/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Me uno a este propósito en aras del “Bien Común”.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:54 a.m./To: Font-er; Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Muy honrada por la aceptación de mi propuesta, escafandras, corchos nasales, incienso potente (Amapola no está, así que no hay protestas), y cualquier otro ingrediente que desodorice el área.

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:55 a.m./To: Babia/Cc: Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Esta propuesta bien merece una crónica de Font-er.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:56 a.m./To: Font-er; Chancletana/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Que así sea para que los astros y sus lectores comprendan también nuestros infortunios nasales como el asecho a nuestra Amapola, Font-er tiene un compromiso

From: Chancletana/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:56 a.m./To: Font-er; Babia/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Pues no se diga más; la esperamos.


Con esta entrega cumplo la palabra empeñada a mis compañeras conspiradoras. Reitero, de paso, que a pesar de nuestra mejor disposición y empeño, no hemos sido capaces de espantar a Kikirikí ni a Bola de Fuego. Sin el auxilio de Amapola, ambos satélites indeseados entran y salen de la Oficina como Besolisto por su casa. Nada más llega Kikirikí a la Oficina, nos lo rifamos para determinar a quién le tocará ese día darle oreja a su cháchara. Y Fireball, como alma en pena por la ausencia de la librana de su corazón, a cada rato entra en la Oficina obsequiándonos una nube de smog axilar. La situación, créanme, promete convertirse en una catástrofe ambiental permanente, más aún sin el apoyo de la jefa, que no aceptó la propuesta de Babia por considerarla ofensiva y discriminante. “No queremos problemas con Recursos Humanos”, fue su sentencia final. Como último recurso apelamos al buen juicio de ustedes, fieles lectores de estas líneas. Les pedimos encarecidamente que nos presenten posibles soluciones “caseras” u “oficinescas” a nuestro infortunio. Si no quieren escribir en la sección de comentarios, pueden hacerlo en privado a fonterfonter@gmail.com. El Clan de los Conspiradores se lo agradecerá.

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