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Archive for the ‘Fontóscopos’ Category

Por Font-er

“Soy tauro y quiero saber qué me deparan los astros.” Con este contundente reclamo nuestra jefa, la del humor astringente, me interrumpió a poco tiempo de haber comenzado el horóscopo foral. Yo, que me encontraba de pie como corresponde a un juglar de los astros, perdí mi plante y dejé caer los papeles con los horóscopos de Ruk y Walt-er. Ese día era especial, celebrábamos la reintegración de tres compañeras que volvían de sus vacaciones, por lo que presumí que las palabras de la jefa habían sido sarcásticas, una forma ruda de romper el foro. No fui el único que lo pensó; las demás (Aguzette, Amapola, Babia, Chancletana y Valentiña) fijaron miradas de incredulidad en el rostro de la mandamás. Con el asterisco de ojos en su cara, la jefa se mantuvo impasible y sin jactancia nos dijo: “si me dejan, me quedo y si me leen, escucho”. La dejamos quedarse, escuchó atentamente y desde ese día (el lunes de la semana pasada) detiene su trabajo a las 3:15 p.m. para no perderse ni un segundo del horóscopo foral.

Aguzette, siempre vestida de negro como si guardara luto, tuvo el martes en la noche razones para vestirse de blanco. Su marido, que había estado convaleciendo por una operación de la vesícula, fue dado de alta en la tarde. A juzgar por la sonrisa con que llegó Aguzette a la Oficina el miércoles, el marido estaba completamente restablecido y fuerte, muy fuerte. La escorpiona lucía radiante aunque con la cabellera menos arreglada que de costumbre.

El miércoles Amapola llegó a la Oficina a las 8:30 de la mañana cuando lo habitual en ella es llegar al menos una hora antes. Esta costumbre se debe a que depende de tres guaguas poco fiables que se asegura de tomar tempranísimo para llegar a tiempo. Durante el día rió comedidamente y no dijo ni una palabra soez, ni siquiera cuando Bola de Fuego, su satélite indeseado, llegó a la Oficina con tufo de Brut de Fabergé en manteca Krisco. Su celular, generalmente hiperactivo, no sonó ni una vez durante la jornada. Yo, de pensamiento vil, atribuí su rara tranquilidad a la ingestión de medio pote de Amiplín 500. Di por cierta mi sórdida teoría cuando diez minutos antes de terminar su jornada, vi a Amapola tranquilita, sin su habitual pica pica de ansiedad por irse. A las 5:00 p.m. por la puerta de la Oficina entró la explicación: un apuesto don de patillas plateadas que al ver a la florida librana se le prendió el rostro con una sonrisa.

El miércoles en la noche Babia, en medio de un severo ataque de sinusitis, recibió una llamada telefónica de un diario del país. El jueves, en la mañana, con un pañuelo convertido en apéndice de su nariz, recibió otra llamada telefónica, esta vez desde el aeropuerto Kennedy de Nueva York. En la noche, con los ojos irritados y la nariz colorá, se reunió con una periodista y una profesora de literatura de N.Y.U. en el sports bar del Rey del Churrasco en Santurce. El viernes, exultante y sin un síntoma de catarro, me contó. La profesora, admiradora de su obra poética, la había invitado a participar en un conversatorio en N.Y.U. con todos los gastos pagos. “No está mal para una poeta part-time”, dijo guiñándome un ojo maquillado al estilo felino de los ochenta.

El viernes Chancletana, disgustada por la inercia de un seudopretendiente, faltó a la Oficina para irse a comer un helado en Ponce. Su excusa a la jefa: se había lastimado la espalda y estaba en el consultorio del fisiatra. Después de comerse un sabroso helado de maní, la mujer de la mano dura se fue a La Guancha a mirar el mar Caribe. Una mujer sola, vestida de rojo, con la cabellera revuelta por la brisa, es una estampa muy atractiva. Eso pensó Ernesto, un fotógrafo veterano, que andaba tomando fotos del paseo tablado y se sorprendió de ver a la mujer con la vista concentrada en el horizonte. Aunque hacía años que se dedicaba a la fotografía comercial y estaba allí comisionado por la Compañía de Turismo, Ernesto no resistió el deseo de tomarle una foto a la ensimismada librana. “Me permite”, le dijo cámara en mano. No sé qué hablaron después, la discreta compañera no ha querido soltar prenda y yo no insisto en conocer los detalles para no ganarme un pescozón por imprudente. El hecho es que desde el pasado lunes, al menos dos veces al día escuchamos un ringtone con Für Elise y vemos a Chancletana salir de la Oficina para conversar en privado.

El sábado Valentiña, cantante part-time, cantó en una cava de vino en Guaynabo. Le habían advertido que el público sería principalmente de la tercera edad, por lo cual escogió para la ocasión un repertorio de Sylvia Rexach. Cantó sus tres canciones bien, pero Di corazón conmovió a más de uno de aquellos catadores de vino. Al finalizar la pieza, Carmen Nydia Velázquez, una veterana bolerista desde la época de Moliendo Vidrio, se acercó para felicitarla y de paso invitarla a un ensayo de su próximo espectáculo. El ensayo fue anteanoche y hoy Valentiña compró el traje que vestirá para su debut en el Caribe Hilton.

Hoy jueves 16 de agosto recibí la grata noticia de que he dejado de ser empleado transitorio per secula seculorum. Luego de dos años soy por fin empleado regular, tengo plan médico y plan de retiro. Por la excelencia de mi trabajo la alta gerencia ha decidido premiarme con un aumento de sueldo que iguala mi salario al de mis colegas. Esta noticia en realidad colma la que recibimos a primera hora por intranet: por razones sanitarias nuestra Oficina será reubicada en el tercero y último piso, lejos de este sótano comido por los hongos. A partir de la semana próxima la Oficina de la Conspiradora estará localizada justo frente a la Oficina del Presidente que, de hecho, es ariano como corresponde a un gran líder. Según Roñi, nuestra evangélica secretaria, se rumora que apenas llega a su oficina, el Presidente lee a escondidas la versión electrónica del horóscopo de Ruk. Ante semejante revelación, del todo fidedigna viniendo de alguien que descree de la astrología, no tardaremos en invitarlo a una de nuestras lecturas forales. Cuando sepa que no está solo y que su masculinidad no queda en entredicho por hacerlo, no dudo que el Presi saldrá del clóset. Que querrá integrarse al Clan, tampoco.


Ahora sí, sin más dilaciones les digo a mis fieles lectores

Buenas noches.

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Por Font-er

Buenas noches.

He decidido pasar por alto la recomendación de mi médico de que me retire unos días del honguicidio de la Oficina de la Conspiradora y me entregue a la contemplación de la bóveda celeste. Razones me sobran para hacerle caso al galeno: mi salud está quebrantada, las pastillas Vicks apenas logran controlar mis ataques de tos y no puedo invocar los astros sin que se me quiebre la voz como a un preadolescente. Convocar el horóscopo foral en estas circunstancias es indigno. Pero donde la voz cesa, la mano escribe, y heme aquí, a petición del Clan de los Conspiradores, para consignar que a pesar de los infortunios que nos asedian seguimos en pie.
Debido al quincuncio que cayera sobre mi voz, por primera vez no pude conducir la lectura del horóscopo foral en la Oficina. No fui el único conspirador afectado. Valentiña, que es cantante part-time, perdió la voz también. Tamaña desgracia no se había visto antes. No se trata de una mera coincidencia, como explicarán los de corazón simple. Tampoco se debe a falta de un buen té de peinilla, como apuntarán enseguida los de mente cochina. Ya quisiera yo que las explicaciones y soluciones fueran así, simples y claras. Pero no.
En verdad que misteriosos son los caminos astrológicos. Quien no lo crea, pregúntele a Walt-er, septuagenario que vive carcomido por el hongo vaginal de la del Totto en Brasil. O pregúntele a Anita Cassandra, asesinada por un grupo de fanáticos de Harry Potter en Borders de Plaza Las Américas, según una noticia publicada por El Ñame. O pregúntenos a nosotros, los conspiradores, que no pudimos llevar a cabo el horóscopo foral y, sin proponérnoslo, tuvimos un intercambio astrológico vía Outlook. Aunque este intercambio no fue ni puede ser propiamente un facsímile razonable del horóscopo foral, dejaré a ustedes, fieles lectores de estos fontóscopos, que comprueben los efectos del trastrueque de los astros en tres de sus fieles seguidores: Babia (leona), Valentiña (escorpiona) y yo (virgoniano). Las demás (Amapola, Chancletana y Aguzette) siguen de vacaciones.
Sin más, procedan a leer

De rugidos, aguijones y capas caídas

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:38 p.m. / To: Babia; Valentiña / Subject: Font-er en el retiro temporero

Excusadme, devotas del Clan de los Conspiradores, pero Font-er no puede leeros hoy. Sus cuerdas vocales no están suficientemente aceitadas para tan magna labor. Sería indigno, una falta de respeto mayúsculo a Rukmini y minúsculo a Walt-er. Entrenado en la escuela walteriana de locución horoscópica, no puedo haceros sufrir mi penosa voz de tecato amanecido. Ni modo, que un quincuncio se ha apoderado de mi garganta. Esperemos que sea sólo hasta mañana.

Con la capa caída,

Font-er

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:50 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero
¿Han osado los astros quincunciar tu voz, también la de nuestra escorpiona colega? Incienso, velas, pentágonos, eclipses, eso no se puede permitir!!!!!!!


From
: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:52 p.m. / To: Babia / Cc: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Oh vil destino!! Canta, oh diosa, mi cólera! Cólera funesta que ha causado infinitos males traqueales a dos de tus hijos!!! Dejas, sabia Ruk, huérfana de ideas a tu leonina hija!!!!

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:54 p.m. / To: Valentiña; Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rugiré hasta espantar la oscura tiniebla que interpuso algún astro, mañana volveremos a la normalidad.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:55 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero
Entiendo vuestra cólera, Valentiña, viniendo del exquisito coctel del horóscopo debe ser hiel pura. Oh, dónde están las lentejuelas cuando más las necesitamos?


From
: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:57 p.m. / To: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

En Brasil, dando un inmundo beso a quien tiene su ingenio hechizado, a tal punto, que hizo enmudecer nuestras gargantas! Cosa temporera, plegue a Ruk.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 02:57 p.m. / To: ValentiñaCc: Babia / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

La Oficina tiembla, se conmueven los cimientos de la Conspiración, no vean ni se enteren los astros cuando una leona desamparada ruge!!!

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:01 p.m. / To: Valentiña; Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

No podemos permitirlo, conspiraremos, esas lentejuelas tienen que volver a brillar, que la voz virgoniana y escorpiona trine a través de todas las casas astrales, y explote el espejo de los maleficios!!!!!!!!
Mañana traeré el incienso y el tarot…

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:02 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rugiré, no más!!! Cuando la luna entre en Leo llegarán los refuerzos, o al menos llegarán libranas y el refuerzo escorpional.

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:03 p.m. / To: Babia / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Devuelto el Clan completo, ningún quincuncio podrá contra nuestras gargantas.

From: Babia / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:04 p.m. / To: Font-er; Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Unidos todos, el fuego mandará el quincuncio a las pailas del infierno.

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:05 p.m. / To: Font-er / Subject: FW: Font-er en el retiro temporero

Oh, Magnífico amigo! Qué sublime y mágico lazo nos une para crear semejante frente de lucha!!! Revestiré mi espíritu para dignificar nuestra mágica reunión mañana, mis queridos co-conspiradores, y la Vía Láctea será sólo neblina ante nuestro poder!!!

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:06 p.m. / To: Font-er; Babia / Subject: FW: Font-er en el retiro temporero

No puedo esperar!!! Hagamos algo!!! Hagamos como el toro que no muge, embistamos!!!

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:08 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Ay pobre del que en tu camino se atraviese, escorpiona, el ponzoñoso aguijón sentirá.

From: Valentiña / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Font-er / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Rrruuu, pitch!

From: Font-er / Sent: Miércoles, 18 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Valentiña / Subject: RE: Font-er en el retiro temporero

Que lo sufra quien lo merezca.

(Dos días después, con un tufo a Vicks Vaporub pero con la capa amarradita al cuello…)

From: Font-er / Sent: Viernes, 20 de Julio de 2007 03:09 p.m. / To: Babia; Valentiña / Subject: Convocatoria

Sí, excelsas conspiradoras del Clan, hoy habrá horóscopo foral. No debe ser pospuesto por nada. La compañera escorpiona está haciendo gárgaras y yo me he chupado casi una caja de pastillas Vicks para controlar la tos. No cabe duda que Walt-er y la del Totto siguen en tráfico carnal. Ya no hay que estar allí con ellos para saber: el recién avivado hongo en nuestra Oficina es comentario elocuente sobre el mal que carcome la vitalidad de Walt-er. Zafia e ignorante la carioca es. Y pensar que todo podría resolverse con un poco de Vagisil.

A las 3:15 p.m., pues.
Seamos puntuales.
Font-er


A las 3:15 p.m., nuestra jefa –la del humor astringente—nos pasó por el lado y comentó, no sé si con cinismo, que ya estaba echando de menos nuestras lecturas de horóscopo. No le contestamos nada, pero en cuanto estuvimos solos de nuevo, Valentiña declaró: “No hay bacteria alojada en garganta alguna que nos prive de este momento mágico”. A lo cual Babia añadió, en poética anáfora, el siguiente conjuro: “Fuera Quincuncios! / Fuera Hongos! / Fuera la del Totto!”.

No dudo que a la jefa, resguardada en su escritorio, le chillaran los oídos.

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Por Font-er

Buenas noches.

Gracias a todos los que respondieron a mi llamado y desinteresadamente nos ofrecieron soluciones viables para espantar de una buena vez a los satélites indeseados de la Oficina de la Conspiradora. Subrayo la palabra desinteresadamente, pues como se sabe, yerba mala nunca muere, y Seresacolores, a quien me referiré de ahora en adelante como La Saico, ha seguido escribiéndonos interesadamente sin cesar. Dos veces lo hizo en la sección de comentarios del fontóscopo de la semana pasada y cinco veces más a la dirección de fonterfonter@gmail.com. Baste decir que La Saico no cesa en su empeño de obtener un empleo en nuestra Oficina para, entre otras cosas, aplicar presuntas técnicas de “restraining” que no se aplica a sí misma. Si todavía existen dudas sobre sus tendencias violentas, invito a los fieles lectores a que lean los comentarios y lleguen a sus propias conclusiones.

De todas formas, según Babia –fuente fidedigna—los satélites indeseados que habían estado afectando nuestra Oficina parecen estar bajo control. Chancletana, como era de esperarse de su mano dura, impuso la mordaza a Kikirikí, situación que si bien ha librado a los conspiradores de su irritante cháchara, ha hecho que el susodicho trabaje menos. Que conste que Kikirikí nunca ha sido muy hacendoso que digamos, pero ahora, con la lengua amarrada, es peor: apenas entra en la Oficina, enseguida, como si tuviera hormigas en ese lugar, trata de irse sin recoger siquiera las bolsas de basura. Si no es porque Aguzette o Chancletana están encima de él, no haría otra cosa que tomarse un cono de agua y desaparecer del lugar. Sobre Besolisto, la poeta part-time nos indica que no ha habido rastros. No ocurre lo mismo con Bola de Fuego, que aun sin entrar en la Oficina, sigue infectando el ambiente con su perfume. Pero incluso esta molestia es pequeña comparada con el quincuncio ambiental que estuvimos viviendo hasta hace poco.

Como se deduce de la relación de Babia, estoy en mi segunda y última semana de retiro astral, tiempo que he aprovechado para meditar sobre mi vocación de lector horoscópico. Debo confesar que en ocasiones –como quedó plasmado en el fontóscopo de la semana pasada– mi fe ha flaqueado. En momentos de tribulación no he confiado en que los astros despejen los quincuncios y nos ofrezcan un sextil o semisextil que renueve nuestras esperanzas. Como lección a mi torpeza espiritual, los astros, en su infinita bondad, recién han bendecido nuestra Oficina. No sólo ha amainado el asedio de los satélites indeseados, sino que, según nos informa la poeta part-time, la compañera Aguzette ha vivido la buena fortuna de que su esposo se esté recuperando satisfactoriamente de una cirugía mayor. ¡Enhorabuena a ambos!

Ahora sí, como homenaje a la mentada escorpiona, proceda a leer

Pastorino, el consuelo de los vapuleados

Hoy el horóscopo de Ruk predice a los virgonianos lo siguiente: Responde cartas y llamadas pendientes, no seas vago ni desconsiderado. Una situación personal que te tiene medio loco empezará a desenredarse pronto. Ignora a los chismosos o intrigantes que tanto te envidian. Por su parte, el horóscopo de Walt-er nos indica: Tu área de trabajo se convierte en un campo de retos y luchas. Evita todo tipo de confrontación ya que te encuentras sensible. Es tiempo de hacer ajustes ya que nuevos e inesperados gastos afectaran tus finanzas. Como se ve, en ambos horóscopos los virgonianos –seres bajunos y rastreros, salvo las necesarias y consabidas excepciones maternales que confirman la regla maldita—no salimos muy bien parados. Adversidades y más adversidades tenemos que enfrentar en el nivel personal, profesional y económico. Sirva esto para contradecir a tantos detractores casquivanos que afirman que el horóscopo es refugio de esperanza para pusilánimes. Quienes piensan así confunden al astrólogo con una vieja pintarrajeada con los dedos llenos de anillos; peor aún, confunden la ciencia astrológica con un juego de briscas. Mentecatos son.

De cierto os digo, que así como la buena fortuna puede colmaros un día, al siguiente os puede abandonar. Completamente. Como me ocurre a mí hoy, que ni Ruk ni Walt-er me pronostican nada favorable. En días así, es preciso ir más allá del zodíaco y solicitar el consuelo de Pastorino.

Por mucho tiempo, el Clan de los Conspiradores se sometió al arbitrio único de los horóscopos de Ruk y Walt-er. Aunque muchas veces éstos no coincidían, lo cual significaba un buen balance de gracia y desgracia para todos, nos dimos cuenta que en ocasiones sí. Esto era formidable si los astros traían aspectaciones favorables para el signo de uno; de lo contrario, ese día uno era el ser más infeliz del planeta. Aguzette, experta en explicaciones, nos venía diciendo que a veces los horóscopos de Ruk y Walt-er nada tenían que ver con ella, no porque le predijeran cosas desafortunadas, sino, por el contrario, porque le predecían maravillas. Ante esta aparente falta de sincronía planetaria, un buen día Aguzette presentó ante el Clan una práctica alternativa, pero complementaria al horóscopo foral: la lectura de consejos espirituales de Pastorino. Éste es el autor de un pequeño libro de consejos motivacionales que, a manera de un viejo calendario de hojas, obsequia a diario un pensamiento positivo para los espíritus atribulados por la mala suerte. La propuesta de Aguzette fue que, además de los consabidos horóscopos, a diario se leyera un pastorino –es decir, un pasaje del libro de Pastorino—a cada conspirador. Así lo convino unánimemente el Clan. Y para hacer honor a quien honor merece, designamos a Aguzette, alias Aguzini, como la encargada del pastorinazgo diario.

Desde entonces todos los conspiradores, pese a las adversidades que nunca faltan en la Oficina, viven con la secreta confianza de que aun en el peor día, ése en que la palabra sabia de Ruk y la menos sabia de Walt-er nos vapulean la vida, la palabra de Pastorino, a Aguzini gracias, nos consolará. Una pena que hoy que me siento tan sensible –como predijo Walt-er—me encuentre tan lejos de la Oficina. Sin duda la palabra de Pastorino me habría consolado.

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Por Font-er

Buenas noches.

Remito a mis fieles lectores a la sección de comentarios del segundo fontóscopo, donde un(a) miope expresa su deseo de formar “parte del personal de los con[s]piradores”. No es la primera vez que la personita que firma como Seresacolores nos lo expresa por escrito. Contrario al lector de clóset al que hacíamos referencia en Cuando los astros dejan de brillar, el ser colorido no teme gritar al mundo su deseo, aunque de paso revele un fanatismo feroz capaz de cualquier cosa con tal de satisfacer su capricho. No nos engaña: es un ser peligroso aunque se pinte de arco iris y recicle consignas de hippie. Sirva el ejemplo como embocadura de este cuarto fontóscopo, que probará que la amenaza de quincuncio (de infortunio) sobre el Clan de los Conspiradores no sólo nos viene de los astros o del humor astringente de nuestra jefa, sino también de ciertos satélites que orbitan alrededor de nuestra Oficina.

Sin más dilaciones, proceda a leer

De cómo espantar un satélite indeseado

Como ya he reiterado en varios fontóscopos, soy el único varón entre los conspiradores; de hecho, el único hombre en toda la Oficina. No me quejo: estar entre mujeres es el mejor amuleto contra la adversidad; así lo experimenté en mi familia nuclear (entre dos hermanas y mi madre) y así lo experimento ahora en mi trabajo. Esta buena fortuna, sin embargo, no siempre se hace extensiva a las mujeres que me rodean. Es de esperar que, igual que los planetas atraen satélites, tantas mujeres trabajando en la Oficina atraigan a muchos admiradores, algunos de los cuales, lógicamente, son indeseados. De estos últimos se destacan tres: Besolisto, Kikirikí y Bola de Fuego.

Besolisto, como su apodo indica, se caracteriza por besar a toda mujer que se le cruza enfrente. Es un mantenedor de área que todas las mañanas hace de periscopio cerca de la entrada al edificio; saluda a todos, pero a las mujeres desprevenidas les estampa un beso en la mejilla. Su excesiva simpatía pasa por deficiencia mental, impresión que su discurso, rico en gruñidos incomprensibles, parece apoyar. A nadie sorprende que sea un veterano de varias décadas en el gobierno; lo que no deja de sorprender es que se haya reproducido y sea abuelo. Aunque se sabe que Besolisto no discrimina en sus gustos femeninos, no cabe duda que Valentiña y Aguzette reinan en su corazón. El hecho de que su fijación sea con las escorpionas de la Oficina, definidas por Ruk como “cocteles eróticos”, me hace sospechar que el hombre no es tan bobo como parece. De todas formas, para las mentadas conspiradoras es motivo de alarma tener a Besolisto cerca. Apenas éste las ve, no puede disimular el furor hormonal que le carcome por dentro y busca la manera de acercárseles más. Ellas lo tratan con ensayado desdén, en especial Valentiña, que en más de una ocasión ha estado a punto de caerle a puños. Si no lo ha hecho, es por obra y gracia de los astros. Pero la posibilidad de que la sangre llegue al río persiste, por lo que tanto Valentiña como Aguzette tratan de mantenerse a distancia de Besolisto, su satélite indeseado.

Problemas mayores provocan Kikirikí y Bola de Fuego, ambos aficionados a las atenciones de Amapola, la recepcionista de la Oficina.

Kikirikí es un hombre pusilánime e hipocondríaco, en sus treinta y pico, que además de recoger la basura de nuestros escritorios, cuenta sobre sus infortunios físicos a todo aquel que se digne escuchar. La lata sobre sus enfermedades hace pensar que aunque su cuerpo luzca joven, Kikirikí tiene alma de anciano. A todos los conspiradores nos sorprende que esté casado y nos compadecemos por su esposa, a quien consideramos una santa. A los astros gracias, el gallito manilo no se ha reproducido todavía. Puesto que es imposible no verlo todos los días, lo tratamos con cortesía pero con frialdad. Todos, menos Amapola, quien nunca ha sabido sacárselo de encima y a diario le escucha la cháchara de sus catástrofes corporales.

Mayor es el impacto, sobre todo olfativo, que nos deja Bola de Fuego. Es el encargado de reparar los acondicionadores de aire de la institución. Su apodo viene por su panza y por el olor incendiario de su perfume. Lugar al que llegue Bola de Fuego, es lugar que queda impregnado por la agridulce química de su perfume corporal. No es broma: el olor puede durar horas. Sus visitas ocasionales a nuestra Oficina siempre se han justificado técnicamente, aunque es claro para todos que se siente atraído a Amapola y sus gracias traseras. Por esta razón, no nos parece casualidad que cada cierto tiempo el acondicionador de aire al lado del cubículo de Amapola se dañe y ésta tenga que llamar a Fireball para que resuelva. No es necesario que la inquieta librana anuncie la llegada del técnico, su olor nos lo anticipa al menos veinte pies antes.

A Amapola, claro, van nuestros respetos por la destreza con que ha sobrellevado el bombardeo verbal de Kikirikí y la agresión olfativa de Bola de Fuego. Por desgracia, sin ella en la Oficina en estos momentos (pues está de vacaciones), el resto de los conspiradores no sabemos cómo enfrentar ambos satélites y tememos el advenimiento de un quincuncio de grandes proporciones. A continuación reproduzco un intercambio por Outlook en que se trata el tema:

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:33 a.m./To: Babia/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Dos criaturas perdidas tratando de consolarse por la ausencia de Amapola: Kikirikí y Fire Ball. Se busca un alma caritativa. ¿Quién será?

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:39 a.m./To: Font-er/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Pues yo fui total y felizmente descartada por Kikirikí!!! Ni atisbos de Bola de Fuego
Ellos sabrán ser fieles a Amapola y esperarla a fuego desde este caluroso verano

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:45 a.m./To: Babia/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Parece ser así, compañera Babia. Pienso que Kikirikí podrá aguantarse por sus costumbres de topo. Pero Fire Ball me preocupa. Tal vez la ausencia de A le haga bañarse más en su costoso perfume, con lo cual provoque una reacción química de consecuencias insospechadas en el sistema de los acondicionadores de aire. Y, como se sabe, ya tenemos bastante hongo en la oficina.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:46 a.m./To: Font-er/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Pues necesitaremos escafandra

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:49 a.m./To: Babia/Cc: Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Le remito su sugerencia a Chancletana. Me parece excelente. Habrá que formar, eso sí, una comitiva para solicitar la intervención de la jefa.

From: Chancletana/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:52 a.m./To: Font-er; Babia/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Me uno a este propósito en aras del “Bien Común”.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:54 a.m./To: Font-er; Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Muy honrada por la aceptación de mi propuesta, escafandras, corchos nasales, incienso potente (Amapola no está, así que no hay protestas), y cualquier otro ingrediente que desodorice el área.

From: Font-er/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:55 a.m./To: Babia/Cc: Chancletana/Subject: RE: Oh, dónde estará Amapola???

Esta propuesta bien merece una crónica de Font-er.

From: Babia/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:56 a.m./To: Font-er; Chancletana/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Que así sea para que los astros y sus lectores comprendan también nuestros infortunios nasales como el asecho a nuestra Amapola, Font-er tiene un compromiso

From: Chancletana/Sent: Lunes, 25 de Junio de 2007 09:56 a.m./To: Font-er; Babia/Subject: Oh, dónde estará Amapola???

Pues no se diga más; la esperamos.


Con esta entrega cumplo la palabra empeñada a mis compañeras conspiradoras. Reitero, de paso, que a pesar de nuestra mejor disposición y empeño, no hemos sido capaces de espantar a Kikirikí ni a Bola de Fuego. Sin el auxilio de Amapola, ambos satélites indeseados entran y salen de la Oficina como Besolisto por su casa. Nada más llega Kikirikí a la Oficina, nos lo rifamos para determinar a quién le tocará ese día darle oreja a su cháchara. Y Fireball, como alma en pena por la ausencia de la librana de su corazón, a cada rato entra en la Oficina obsequiándonos una nube de smog axilar. La situación, créanme, promete convertirse en una catástrofe ambiental permanente, más aún sin el apoyo de la jefa, que no aceptó la propuesta de Babia por considerarla ofensiva y discriminante. “No queremos problemas con Recursos Humanos”, fue su sentencia final. Como último recurso apelamos al buen juicio de ustedes, fieles lectores de estas líneas. Les pedimos encarecidamente que nos presenten posibles soluciones “caseras” u “oficinescas” a nuestro infortunio. Si no quieren escribir en la sección de comentarios, pueden hacerlo en privado a fonterfonter@gmail.com. El Clan de los Conspiradores se lo agradecerá.

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Por Font-er

Buenas noches.

Un lector entusiasta me ha pedido que aclare un detalle mencionado en el amoróscopo de la semana pasada. Dice ser un fiel creyente del horóscopo, aunque admite que todavía no ha salido del clóset: lo lee a diario pero a escondidas. Por esta razón, en lugar de escribirme en la sección de comentarios de Legión Miope, un foro público, prefirió hacerlo al correo electrónico de El Miope Mayor. Error: con virgonianos como ése, seres bajunos y rastreros pero maniáticamente ordenados, una misiva como la del descarriado lector le hace vomitar palabras soeces. Para que no se repita el despropósito y yo no tenga que sufrir quejas, acabo de abrir un buzón exclusivo. Para comentarios o peticiones especiales, de ahora en adelante escríbanme a fonterfonter@gmail.com.

Por respeto a la confidencialidad que supone una consulta astrológica no revelaré la identidad del autor de la carta, pero para el beneficio de éste (y de miles de lectores de horóscopo) contestaré su inquietud en éste, mi tercer fontóscopo.

Al grano: el referido lector protesta porque en la invocación astrológica del horóscopo foral nos referimos a Walt-er como mero asesor de los astros. No oculta su tono de reproche cuando escribe: “¿Por qué la palabra de Rukmini es sabia y la de Walter menos sabia? ¿Qué tiene Ruk que no tenga Walt?” Entiendo su coraje, pero no es hacia mí que debe dirigirlo sino hacia el astrólogo. Indudablemente, Walt-er fue hasta hace poco el Astrólogo de América. Quien lo cuestione, blasfemo es. De hecho, aun hoy, cuando empezamos a ver los síntomas de su decadencia, ¿quién no se embelesa con su cutis?, ¿quién no admira sus exquisitos manerismos?, ¿quién no envidia su extensa colección de capas multicolores?, ¿quién puede olvidar en su voz de locutor la frase pero sobre todo mucho, mucho amooor? El Hierofante de la Astrología es único, un acabado Liberace del Zodiaco. Pero para desgracia de la ciencia astrológica, Walt-er, con más de 70 años encima, ha abandonado su celibato para entrar en carnal negocio con una brasileña, Mariette del Totto. Su apellido, queridos lectores, no sólo es real sino vulgarmente púbico. La del Totto, que deberíamos llamar la del Maligno Joyo, ha sido tan cínica de describir a la prensa sus relaciones sexuales con el Faraón del Zodiaco como “únicas, increíbles y cósmicas”. ¡Mala maña eres, Maligno Ser, mala maña eres! No lo digo yo solamente, sino todos los conspiradores del horóscopo foral: desde que comenzara a practicar el sexo, Walt-er ha perdido el brillo de sus lentejuelas. Toque, si le queda alguno, es por las capas; en cuanto a la palabra astrológica poca sustancia tiene. Con el tiempo sus predicciones diarias se han vuelto más escuetas, casi telegráficas, probablemente recicladas de meses y años anteriores. Da pena decirlo pero es cierto. En muchas ocasiones, en lugar de las estrellas, al otro lado del telescopio de Walt-er sólo vemos un insondable hoyo negro. El de Mariette.

Hay una explicación astrológica a lo que ocurre con Walt-er. Es un aspecto planetario de 150º de naturaleza variable denominado quincuncio. Cuando se activa el quincuncio vienen cambios radicales en la vida de la persona. Estar en quincuncio es como estar en medio de un torbellino en que todo se aniebla y perdemos la perspectiva de las cosas. El mundo se vira patas arriba y las convenciones se nos van al piso. ¿Quién diría que el pisciano Walt-er, un ser de agua, se arrastraría por el lodo con la del Totto? Lo que no explica la razón, lo explican los astros: en quincuncio está. Si el quincuncio puede lograr que la estrella más brillante del firmamento astrológico deje de brillar, imagine lo que podría hacer con nosotros, los simples mortales.

Para mayor ilustración de sus efectos proceda a leer

Del quincuncio foral o cuando los astros dejan de brillar

No siempre el horóscopo foral estuvo integrado por seis conspiradores. Hubo un tiempo en que éramos siete: los seis actuales y nuestra ex jefa, una geminiana, fiel como pocas al horóscopo de Ruk y Walt-er. Bajo su patrocinio se formalizó la Curia Chocolatera (un prototipo de lo que es ahora el Clan de los Conspiradores) cuyo quehacer, en esencia, era leer los horóscopos diarios y consumir chocolates. Las lecturas se hacían en su oficina donde siempre se aseguraba de suplirnos besitos de Hershey’s. No importaba la carga de trabajo ni las fechas límites impuestas, siempre acomodaba el horario para lo que entonces llamábamos la Consulta de los Astros. Por participar activamente de estas consultas, Sintini (que así se llama nuestra ex) no imponía límites temporales a la lectura. Fue un tiempo de abundancia, de cornucopia astral, de explorar talentos ocultos como el de Aguzette con su picante lectura de barajas. No dudamos que la compañera habría desarrollado su talento hasta convertirse en una tarotista de fama nacional, si no fuera porque cayó sobre nosotros la terrible sombra del quincuncio.

Ya antes habíamos experimentado otros quincuncios, pero habían sido pequeños y casi siempre de alcance individual. Cosas sencillas como que Valentiña tomara linaza y no llegara a tiempo al baño, o que Babia fuera a almorzar con un viejo amigo que le diera con ponerse medio psycho, o que la misma Sintini, perdida en las instalaciones gubernamentales, tuviera que llamar por celular a Chancletana para que fuera a rescatarla del laberinto de su despiste. Cosas así, casi inconsecuentes. Lo que jamás anticipamos, tal vez porque hasta entonces vivíamos la época dorada de la Curia Chocolatera, sucedió: un quincuncio foral.

Ocurrió así: Sintini consiguió un mejor empleo y renunció. Con su partida la Curia Chocolatera, por falta de chocolates, cambió de identidad y se convirtió en el Clan de los Conspiradores a secas. Un mal augurio fue que antes de que nombraran a una sucesora, tuvimos una supervisora interina que declinó nuestra invitación de participar en el horóscopo foral porque –al igual que Roñi– la astrología estaba en contra de sus principios religiosos. Aun así, no se opuso a que siguiéramos practicándolo, lo cual seguimos haciendo puntualmente a las 3:15 p.m. Si alguna vez tuvimos la esperanza de que la sucesora de Sintini se integrara al Clan, muy poco duró. Bastó con que una vez le leyera las predicciones de su signo (de recia cornamenta) para que la pobre, de humor astringente, jamás volviera a salir de su oficina a la hora del horóscopo foral. Por otras razones, que no son religiosas y que nadie sabe, parece disgustarle la astrológica complicidad de los seis.


Aguzette, Amapola, Babia, Chancletana, Valentiña y yo supimos que, definitivamente, estábamos en un quincuncio foral de envergadura cuando hace un par de meses la nueva jefa nos conminó a reducir sustancialmente el tiempo de nuestra lectura. Nos recordó: quince minutos de break son quince minutos de break, ni un minuto adicional. Fue como ponernos un bozal. Desde entonces, con ingenio y dignidad, sobrellevamos este tiempo de austeridad y recesión astrológica. Sabemos que el horóscopo foral jamás será igual que antes, y que con la inflación de seriedad en la Oficina tal vez tenga los días contados. No importa. Mientras podamos, gozaremos cada lectura como si fuera la última. Hasta el día de su extinción definitiva, con o sin quincuncio, el solaz de las palabras de Ruk y Walt-er estará con nosotros.

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El amoróscopo

Por Font-er

Buenas noches.

La crónica que sigue ilustra una de las mayores bondades del horóscopo foral.

Muchos prejuiciados piensan que el horóscopo es entretenimiento para muchachas adolescentes y homosexuales de todas las edades. Por esta razón, al pasar por nuestra oficina y verme leyendo el horóscopo, algunos funcionarios de otros departamentos cuestionan mi hombría. Otros, fundamentalistas de armas tomar, se sienten amenazados por lo que consideran una superchería obra del diablo. Son seres que no entienden nuestro júbilo, les molesta, nos disparan una mirada de reprobación y, cuando no hay nadie, se asoman a las páginas centrales de los diarios para leer lo que su signo zodiacal le depara ese día. A unos y a otros les digo: necios sois cuando voluntariamente os enajenáis de la verdad astral. Convenciones y estereotipos les impiden conocer su esencia. Ignoran que el horóscopo foral no trata de crecimiento profesional, ni de obtener los números del premio de la lotería, ni de inquirir sobre el estado oculto de nuestra salud. Si bien es cierto que las palabras sabias –y menos sabias– de mis mayores tocan esos temas de pasada, nosotros, los conspiradores, sabemos que estamos sembrados en nuestros puestos hasta que la estatua de Colón baje el dedo; sabemos que el pesito que gastamos en la loto es comprar un sueño por unas horas; y que la salud, por más remedios, dietas y ejercicios, tarde o temprano, se nos quiebra con la edad. Sabemos, en fin, que de lo que trata el horóscopo foral, lo que nos mueve a degustar de él a diario, es algo más sublime y espiritual: conocer lo que los astros nos deparan en el amor. Quien lo probó lo sabe.

Hecha la aclaración, proceda a leer

Del amoróscopo
Con los conspiradores debidamente sentados en círculo, entre cubículos y paredes con hongos, a las 3:15 p.m., comenzó la lectura foral.

FONT-ER: Ahora que estamos todos presentes, damos inicio a la lectura de hoy. Como de costumbre contaremos con el horóscopo de Ruk, que como sabemos…

AGUZETTE, AMAPOLA, BABIA, CHANCLETANA y VALENTIÑA (en coro): … palabra sabia es.

FONT-ER: Sabia es, casi sacrosanta, y no decimos que es sagrada por no ser herejes. Y, por supuesto, contaremos como siempre con el todavía asesor de los astros, Walt-er, que como sabemos…

CORO: … palabra menos sabia es.

Después de la invocación astrológica, procedí a leer en voz alta los horóscopos de cada uno, incluyendo los míos. Lo peculiar de ese día era que, además de los horóscopos cotidianos, teníamos una suculenta ñapa: las aspectaciones amorosas de Ruk. Se trata de un horóscopo semanal que nos dice cómo nos irá en el amor. Por ser viernes, bueno o malo que nos hubiera ido desde el lunes, todavía quedaba por saber lo que nos aguardaba el fin de semana. Aunque Ruk hablara de amor en el sentido más amplio de la palabra, en realidad lo que más nos interesaba era conocer del amol, así, con la l empalagosa en la lengua. Nada tenía de raro, en realidad, pues pasados los treinta y remontando los cuarenta –me contengo de precisar edades por evitarme un arañazo de Amapola—, casi ninguno de nosotros pensaba demasiado en nuevos enamoramientos, en salidas al cine y a cenar, en ramos de flores y demás chulerías, y si se pensaba en esos detalles era como un preámbulo o una prórroga de la pasión con que debía culminar un encuentro cercano con el sexo opuesto. He escrito “casi ninguno” por ser fiel a la verdad y de paso salvarme de la mano dura de Chancletana, quien leerá como ustedes estas líneas, y me reprocharía si no distingo que ella no, que ella no está pensando en el amol, sino en el amor, con la r donde debe estar: fuera de la cama. Aun así, ella, como los demás, sabe que los astros se visitan los fines de semana y no es para jugar bingo, por lo que cualquiera de nosotros, bajo su influjo, podría terminar haciendo las mismas vagabunderías.

Para las escorpionas Valentiña y Aguzette el amoróscopo de Ruk dijo:

La Luna entra en tu novena casa donde recibirá la visita de Plutón con quien se quedará hasta el lunes. Tu sexualidad se exalta, tú que eres dios o diosa de la seducción, las estrellas energizarán estos días todo tu cuerpo, te verás exuberante, serás una tentación para todos, tendrás de dónde escoger si estás sola.

Aguzette –la única que no es miope ni usa lentes en la oficina—explicó que Ruk debe estar cegata o de seguro se había bebido par de margaritas de más cuando miró por el telescopio. “¿No hay posibilidad de entierro, compañera?”, pregunté en doble sentido. “Nada de nada, mijo”, contestó Aguzette, siempre franca de palabra: “yo voy pa señorita”. Valentiña, aunque visiblemente contenta, se bebió un largo sorbo de café con leche –sin azúcar– y se amparó en la quinta enmienda.

Para Babia, la leo-na distraída, el amoróscopo le sacudió la musaraña con las siguientes palabras:

Marte entra en tu quinta casa por donde transitará hasta el sábado. Si juegas con fuego te puedes quemar. Ese amor secreto te está enloqueciendo, lo prohibido está acelerando tu instinto primitivo, que es algo feroz, cuidado. Si tienes pareja, no presiones, ten presente que el sexo es cuestión de ánimo y de escoger el momento adecuado.

Todos miramos a la poeta part-time para conocer su reacción. Sonrió y se encogió de hombros. Un mensaje mixto: la sonrisa parecía confirmar un amor secreto, pero los hombros sugerían que estaba resignándose a no presionar y buscar el momento propicio para echarle fuego a la cama.

A los virgonianos como yo, seres bajunos y rastreros, salvo excepciones maternales que confirman la regla astral, el amoróscopo nos mandó a echarnos la soga al cuello:

Mercurio se instala entre tu sexta y novena casa donde permanecerá hasta el próximo jueves. Estás en el momento más favorable para formalizar tu relación con ese ser al que tienes una adicción casi inconfesable, esa persona que reina en tus sueños eróticos a diario, decídete, te aseguro no te pesará.

–Éste siempre termina ahí –comentó Chancletana.

–¡Mijo, apéate de la cama ya! –añadió Aguzette.

–Hay boda, hay boda –me embromaron Valentiña y Babia.

–Boda, ¡uy, jamás! –exclamó Amapola, inquieta por conocer si, según los astros, entrenaría o no el g-string de lunares que había comprado esa semana. Lo sacó de su cartera, y lo sacudió como quien muestra el banderín de su partido político.

–Nena, ¿qué tú haces? –la reprendió Chancletana.

Fue como cucar el humor zafio de Amapola, quien enseguida comentó que lo había comprado de lunares para que se los desaparecieran. Tal vez, por su generoso trasero, bastaba con que se pusiera el g-string para que se borraran los puntitos. El asunto es que el comentario nos hizo reír a todos, incluyendo a la dueña de la delicada prenda íntima. El volumen de las carcajadas fue demasiado alto. Roñi, una secretaria que no participaba del horóscopo foral por no pecar sin querer, apartó sus ojos de la Biblia que tenía abierta sobre su escritorio y nos miró con susto. Pensamos que era por la pocavergüenza que había escuchado del g-string, pero no. Tarde nos dimos cuenta que era una mirada para alertarnos: la jefa se había levantado de su escritorio, el más resguardado de toda la Oficina, y venía hacia nosotros. Al verla, y conociendo ya su desdén hacia los astros, los seis tratamos de contener la risa como mejor pudimos.

–¡Coño! –exclamó a toda boca Amapola en cuanto la jefa nos pasó por el lado y siguió hacia la fuente de agua.

Por tratar de hacer que Amapola contuviera su risa –una gutural catarata salvaje—la mano dura de Chancletana le había dado un pellizquito. Nada, ni la tez india de la pellizcada logró disimular el cardenal que enseguida se le formó en el brazo.

Fue inevitable: otra explosión de risa conmovió la Oficina.

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Discurso de aceptación

Por Font-er

Buenas noches.

He aceptado la invitación de colaborar en Legión Miope y compartir con ustedes, sus lectores, mis crónicas astrológicas. Debo aclarar de entrada que no soy astrólogo y que jamás osaría presumir de tanta sabiduría. Soy si acaso un médium, un conductor energético de la palabra sabia de mis mayores.

Mi apostolado –si puede llamarse así—es simple pero necesario. A diario leo a un grupo de funcionarios los horóscopos de Rukmini (Ruk, entre los iniciados) y Walter Mercado (o Walt-er, con acento húngaro). En medio de la ardua tarea que la burocracia gubernamental nos exige, la lectura del horóscopo en foro nos sirve de refresco espiritual.

En la oficina donde laboramos somos seis los iniciados en el arte del horóscopo foral. Somos personas cultas o curtas y, ciertamente, expertas en nuestra labor ministerial. Ninguno de nosotros ha sido hippie, ninguno lee libros de autoayuda, ni abusa de sustancias controladas. Como pronto constatarán, tampoco somos una secta milenaria, no esperamos el paso de un cometa para suicidarnos, ni participamos en orgías secretas. En realidad, nada o casi nada, aparte del trabajo, nos une, salvo la pasión de conocer las aspectaciones del horóscopo de cada cual. Es lo que nos anima a trabajar día a día y lo que hace que a las 3:15 a.m suspendamos nuestros quehaceres terrenales para juntos, como un solo ser, someter nuestro espíritu al arbitrio de los astros.

El Miope Mayor –controlador y perfeccionista como todo virgo– me ha pedido que modifique los nombres de los implicados para protegerlos del asedio de miopes obsesivos. Así lo haré. Lo demás será una transcripción exacta de mi memoria. He dicho.

En el nombre de Walt-er, de Ruk y de todos los astros. Amén.

Ahora sí, sin más dilaciones, pueden leer el primer fontóscopo.

Del origen del horóscopo foral

Esa mañana la vendomática de café del edificio había servido en el capuccino de Valentiña algo más que café con leche batida. El temprano descubrimiento le previno de ingerir la patita de un insecto, pero aun así, con el deseo irrefrenable de una escorpiona, no cejó en su empeño de tomar café. Convidó entonces a la compañera Babia a salir de los predios, cruzar la avenida e ir a derrochar dos o tres dólares por un café de Starbucks. Allí, en una animada conversación, uno de los dependientes les preguntó dónde trabajaban. Ellas le dijeron.

–Wow –reaccionó el imberbe creyéndose que se trataba de una película de acción–, ¡en la Oficina de la Conspiradora!

Ese disparate, que fue motivo de chiste en la oficina, nos dio la pista. Nuestra oficina, comida por el hongo y la rutina, podía ser otra. Bien lo sabe Babia, poeta part-time: son pocos los momentos de inspiración, menos aún de inspiración colectiva, pero éste, sin duda, fue uno de ellos. Bastó con que yo comentara que el individuo tenía razón para que todos supiéramos que era cierto. Bueno, casi todos. A Amapola, distraída como siempre con los últimos ringtones de su celular, hubo que explicarle todo de nuevo. Aguzette, especialista en explicaciones, se lo sintetizó ejemplarmente:

–Mira, Bestia Peluda, significa que estamos encompinchaos por el horóscopo que nos lee Font-er. ¿Entiendes?

Era así. Yo llevaba unas semanas leyendo el horóscopo de Rukmini, pero era sólo de vez en cuando y como una manera de acompañarnos la digestión del almuerzo.

–Pero es que yo no creo en nada de eso –dijo Amapola, dudosa como toda librana.

Chancletana, sentinela de la cordura, me miró y dijo: “No te preocupes, Font-er, ella entenderá”. Me lo dijo frotándose las palmas de las manos, señal inequívoca de que no escatimaría en recurrir a sus tácticas de persuasión. Simples y efectivas eran: o te avenías a la cordura bajo la amenaza de un manoplazo o te sobarías del golpe sólido de algún objeto volador, preferiblemente de uno de sus zapatos.

Por suerte no fue necesario ejercer la mano dura de Chancletana. A partir de esa mañana, yo, Font-er, comencé a leerles a diario el horóscopo de Ruk –al que poco después añadiríamos el de Walt-er. Ni una semana más tarde fijamos las 3:15 p.m. como la hora de convocatoria de la lectura conspiradora. Amapola, que al principio no creía en el horóscopo –aunque le entretenía–, ahora protesta si la lectura se retrasa más de cinco minutos. La comprendo. Nada en la oficina nos provoca mayor júbilo ni espanta mejor el tedio que las imbatibles predicciones de Ruk y Walt-er.

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